Adiós a Siniestro Total

La legendaria banda viguesa abandona los escenarios, dejando atrás cuatro décadas del mejor punk español con sentido del humor

41 años después de que cuatro jóvenes con aspiraciones musicales y cierta tendencia gamberra asomaran el cuello en su Vigo natal con un nombre tan peculiar como Mari Cruz Soriano y los Que Afinan Su Piano, Julián Hernández y los suyos ponían un punto final con broche de oro a u a larga carrera de cuatro décadas en la que , como rezaba la promoción de sus dos últimos conciertos, habían eludido pisar la Audiencia Nacional.






Los días 6 y 7 de mayo el Wizink Center de la capital veía una reunión de prácticamente todos los que habían militado en el combo gallego que explotó en los albores de la movida, pero que han sabido reciclarse y dar rienda suelta a cuanta tendencia musical les llamó la atención.



Julián Hernández, Miguel Costas, Xavier Soto, Oscar Avendaño, Andrés Cunha -sustituto del batería Angel González, y Jorge Beltrán, a loa, que se sumaron los ilustres Alberto Torrado, primer bajista de la banda, y el bajista Segundo Grandío, miembro del grupo durante muchos años, ofrecieron durante dos noches más de dos horas de grandes y pequeños éxitos del grupo para hacer las delicias de un respetable que, en compañía de Siniestro, aprendieron a desafiar lo políticamente al ritmo de canciones irresistibles que son ya grandes clásicos del rock español.

Justo es, pues, que recordemos algunos de los momentos más vibrantes en la historia de estos gallegos inmortales.


Corría 1982 cuando un estribillo insurgente se apoderó de las emisoras de radio que pregonaban el advenimiento de nuevos sonidos que representaban el deseo de diversión sin prejuicios de una juventud pujante. Aquel cuarteto de reciente formación y con un solista llamado Germán Coppini parecía querer rivalizar sin ambages con la rabia sonora de los Sex Pistols, aunque, eso si, con mucha más retranca. "Ayatolla, no me toques la pirola!" fue el grito de guerra y Siniestro Total se lanzaron a la piscina sabiendo que no se iban a ahogar, como no fuera en alcohol de diversas graduaciones.


"Era una chica muy mona que vivía en Barcelona". Poco más que añadir. La revolución del pareado más directo para no confundir al respetable, ni hacerle pensar en cosas profundas que no conducen a nada. Puro pop con ribetes punk y las guitarras siempre marcando el paso. Siniestro Total sin cortarse un pelo, como debe de ser.



Galleguismo en estado puro con el permiso de Lynyrd Skynyrd. Un grupo que siempre tuvo sus raíces a mano para hacer gala de su condición de celtas y vigueses. Una de las canciones del grupo que más se han cantado a grito pelado en todas partes, dentro y fuera de Galicia.



El viejo blues, que sirvió de pegamento en el inicio de las carreas de los Siniestro alcanzó cotas desaforadas en temas tan irresistibles como este en el que la fiesta nacional también queda en solfa: "Alégrame el día". Julián, armado de una armónica, lo vive, desde luego.



Para que no quede ninguna duda y dejando a Angus Young a la altura de un canguro australiano, Julián Hernández y los suyos volvía a demostrar con esta versión que a las versiones no hay que tenerlas que tener miedo. Solo respeto.